Las playas del Morro de sao paulo En tanto, las playas, denominadas por número se van dibujando en un marco de arrecifes y escenarios naturales. Durante bajamar, la Segunda Playa se convierte en una piscina calma y cristalina, donde se pueden realizar inmersiones en apnea. Los amantes de la pesca o caza submarina también satisfacen sus demandas a través de pescadores y lugareños que ofrecen sus servicios de guía. Si bien, debido a las instalaciones de puestos de comidas y bares, las playas más concurridas son, en este orden, la Segunda, Tercera, Primera y Cuarta existen parajes más distantes que son dignos de conocer. Las playas Gamboa, a la que se accede con un ligero trekking por senderos selváticos, Del Encanto y Garapuá, esta última enclavada en una pequeña bahía habitada por pescadores.
Las islas Boipeba y Cairu también poseen sus atractivos. Para poder acceder a ellas, una de las opciones es el tour Madalena, que demanda todo el día e incluye un equipo de snorkel para zambullirse en las "piscinas naturales", atestadas de corales y de una colorida fauna marina.
Para llegar a conocer los intrincados senderos del Morro, se debe recurrir al más antiguo medio de locomoción humana: las propias piernas. Entre el paisaje y la historia que se respira a cada paso, se pueden visitar la tradicional iglesia Nossa Sen- i hora da Luz, construida en el año 1845, la inveterada fortaleza Tapirandú, con sus 370 años, el Antiguo Pórtalo, La Fuente Grande, el faro y sus fortificaciones. En cuanto a las salidas organizadas, existen varias opciones: alquiler de lanchas, kayaks, caballos, excursiones de buceo con snorkel o aire comprimido, paseos en barco a las diferentes y exóticas islas, bautismos en ultraliviano, pesca embarcado, y un sin número de actividades del tiempo libre.
La noche del Morro de sao paulo
Cuando los últimos rayos del sol caen en el Morro, comienzan a tener presencia los faroles que iluminan las antiguas edificaciones, todas ellas apostadas en la Primera Playa y más arriba de la misma Villa. También es la hora del desfile de turistas y de personajes nativos que recorren las calles del pueblo.
En la plaza Aureliano Lima se extienden los puestos de artesanos y los vendedores que agitan sus cocteleras, combinando sabores de frutas nativas con algunas medidas de alcohol, para dar lugar a los muy sabrosos y típicos tragos brasileños.
En cuanto a la gastronomía, el visitante puede saborear platos internacionales y regionales, con abundancia de pescados, langostas y cangrejos.
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