Partimos desde la guardería Sarthou, con una jornada fría, de cielo cubierto y con perspectivas de lluvia. La embarcación desplazaba unos 1.380 kilos entre combustible para el recorrido, los enseres personales y el casco (700 kilos sin motor). Antes de salir dimos un repaso a las cartas y optamos por utilizar un GPS para marcar algunos puntos, constatar las distancias reales fuera de los boyados, y analizar los índices de consumo.
Al comienzo de la navegación, el bote se mostró sólido y estable a un régimen de entre 5.500 y 5.800 vueltas de acuerdo con lo estimado en nuestro plan. El promedio de velocidad en la primera etapa fue de 42,2 kilómetros por hora, aunque luego la aumentamos al buscar costas reparadas y cauces menos correntosos. En el Km. 137 ingresamos en el río Baradero, siempre a 5.800 RPM, hasta alcanzar la primera escala en el Club de Pesca y Náutica de Baradero. Chequeamos todo, almorzamos y, con un poco de sol, reanudamos la marcha.
Luego de pasar por San Pedro y navegar en su laguna ingresamos en el riacho homónimo. Allí conectamos el primer tanque de 25 litros para controlar el consumo a 4.600 RPM sin forzar el motor. Navegamos el Paraná por casi dos horas con el mismo depósito, con fuerte corriente en contra (un promedio de 4 Km. /h) y marejada importante, ya que el viento rotó al sudoeste y al oeste, respectivamente. Aun así, con mucho oleaje, especialmente en la zona de Villa Constitución, el rendimiento fue de 13,04 litros por hora.
Verificado el consumo del tanque, optamos por seguir a un ritmo de 5.600 y 5800 vueltas hasta llegar a destino. A pesar de conocer la ruta tuvimos dos varaduras, no muy importantes, debido a que los bancos de arena se mueven con asombrosa rapidez.
El resto de la navegación fue divertida, siempre con marejada y más velocidad a medida que nuestro combustible se agotaba. Luego de una breve escala en el Club Náutico Rosario llegamos a la guardería BG.
El casco Marsopa 20' resultó muy marino. En marejada superó las expectativas; no salpica, cae muy bien sobre la ola y, gracias a su pulpito perimetral, es transitable y seguro. Los virajes cerrados son incomparables pues su fondo escora sólo lo necesario y gira en "U" sin complicaciones. Sin embargo, se podrían agregar o modificar algunos detalles en el modelo definitivo: balde portamotor y espejo para dos motores, un asiento en popa más amplio, cambio de las butacas por otras más altas o un butacón central, posibilidad de ubicar un tanque fijo bajo el piso -aunque el que ya tiene es muy efectivo- y desarrollar hasta la popa los detectores del fondo.
En cuanto al motor, el 4 tiempos de Honda se portó como un pequeño "tractor" para este tipo de lanchas. Pasó la prueba a pulmón y quizás hubiese sido mejor instalar el BF130. Aun así, el promedio de consumo fue excelente, pues luchó con un equipo pesado y aguas arriba. La aceleración sigue siendo lenta respecto de un dos tiempos, pero al llegar a las vueltas solicitadas se comportó perfectamente y no hubo necesidad de corregirlo. Aun en las varaduras, silenciosamente, nos sacó del apuro. Noble y confiable, merece la pena imaginarlo en nuestra popa.
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