Galicia tiene el 73% de sus lanchas rápidas implicadas en fines ilícitos. Uno de los principales motivos de este hecho se piensa que se debe al fracaso que han vivido los narcotraficantes en Portugal.
El otro 27% es utilizado en actividades legales, tales como el marisqueo, deportes náuticos y recreo. Las principales actividades ilegales son la descarga y transporte de drogas, el contrabando de tabaco y marisqueo, y la pesca furtiva.
La utilización de lanchas rápidas les ofrece a los narcotraficantes una mayor versatilidad y menor coste. Además muchas empresas gallegas se dedican a la construcción de estas embarcaciones, por lo que su adquisición les resulta realmente sencilla en comparación a los planeadores utilizados anteriormente por este sector ilegal. Este tipo de embarcaciones les permite a los narcotraficantes contar con una gran capacidad de carga y un fácil varado en las playas debido a su escaso calado.
Las lanchas implicadas en estos delitos son las semirrígidas, consideradas como la evolución de las zódiacs. El 73% de lanchas rápidas implicadas en ilícitos en Galicia, son de altas velocidades. Estas naves alcanzan los 150 kilómetros por hora lo que permite cubrir la distancia entre Marruecos y cualquier punto de la Península en tan solo tres o cuatro horas.
La tripulación destinada para estos fines consiste de un piloto, un copiloto y un encargado de motores, contratados en las más de las veces por las redes colombianas. Los “sueldos” cobrados por cada trayecto logrado son de 30.000 euros para el piloto, 6.000 para el copiloto y 4.000 para el encargado de los motores, lo que demuestra el importante manejo de dinero.
En los últimos días el Servicio de Vigilancia Aduanera (SVA) aprehendió dos lanchas rápidas que portaban más de 4.000 kilos de cocaína que iban a ser desembarcados en alguna playa de O Morrazo. Las dos lanchas semirrígidas miden 9 metros de eslora, son de construcción portuguesa y están dotadas con dos motores cada una de 250 CV.
Carmen Avendaño quien preside la Asociación de Ayuda al Toxicómano Érguete y la Fundación Érguete Integración, que ayuda a la reinserción social de los toxicómanos, se refirió al respecto de la siguiente manera: “Galicia no es sinónimo de narcotráfico.
Son dos familias, con estructura de clan, y sus secuaces. No es la población gallega. ¿Y por qué en Galicia? Porque estamos en línea recta con los productores americanos. Pero también entra por Canarias, por Andalucía... Y nadie investiga el blanqueo de dinero en el Mediterráneo, orquestado por la jet que protege el señor Gil”.
Lanchas RIB
En el Mediterráneo se utilizan las lanchas neumáticas de alta velocidad tipo `RIB´ (rigid inflatable boats). Cuentan con una capacidad de carga entre los 5.000 y los 6.000 kilogramos, su velocidad alcanza los 111 Km. /h., tienen 8 motores fueraborda que le permiten alcanzar los 2.000 C.V. de potencia, y están adaptadas para escapar de los radares.
Las RIBs fueron diseñadas por el ingeniero británico Richard Neil Davison y Ellen George, propietarios de la firma Crompton Marine. El diseño de estas naves cuenta con una serie de compartimentos secretos en los cascos y son naves de perfiles bajos y colores oscuros para dificultar al máximo su detección vía satélite en mar abierto.
Estas lanchas neumáticas se comenzaron a vender luego bajo el nombre Nautexco Marine, a un precio que oscilaba entre 21.000 y 500.000 euros de acuerdo a sus dimensiones y equipamiento.
Vienen equipadas con todos los elementos necesarios para las transacciones y la navegación clandestina: GPS, radares, trajes de neopreno, visores nocturnos, fundas de agua para móviles, etc.